El camarada Obama…

Durante décadas, antes de la “amenaza terrorista internacional” y el “eje del mal”, Estados Unidos vivió una larga paranoia por la supuesta “invasión comunista”. Por unos años hubo también “el peligro amarillo”, que sugería que los chinos que acababan de hacer su revolución socialista iban a invadir Estados Unidos.
La simple acusación de ser “comunista” o “socialista” bastaba para perder el trabajo y no conseguir otro por las “listas negras”, hechas con los nombres de los “agitadores pagados con el oro de Moscú” que “infiltraban” la sociedad gringa para “imponer el socialismo”. Un “camarada” era inmediatamente identificado como “subversivo” y “agitador”.
 Pero los tiempos cambian y hoy tenemos un socialista en la Casa Blanca. O eso dicen algunos. La revista Newsweek puso en su portada en febrero que Estados Unidos ya “era socialista”, y el 20 de mayo el Comité Nacional Republicano llamó a los Demócratas a “dejar de llevar el país al socialismo”, insistiendo en que Barack Obama quiere imponer un sistema de tipo soviético, con fuertes servicios sociales y un gobierno que intervenga en la economía. El comentarista radical de derecha Rush Limbaugh declaró que Obama “quiere destruir el capitalismo” y “establecer un poderoso y autoritario gobierno socialista con control de la economía”.
Y las palabras y acusaciones son fáciles cuando la mayoría de la gente no sabe realmente qué es el socialismo. Una encuesta de abril de la compañía Rasmussen dice que 53 por ciento de los estadounidenses prefieren el capitalismo y un 20 por ciento el socialismo, mientras que un 27 por ciento no saben qué es mejor. Otra encuesta, del ConservativeHQ.com, dice que un 70 por ciento de los conservadores creen que Obama tiene una filosofía “socialista” o “marxista”, y un 11 por ciento lo llama “comunista”. Las acusaciones se deben a los miles de millones de dólares que el gobierno le ha metido a la economía, y actos como la compra de General Motors, de la que supuestamente ya todos somos accionistas y dueños.
Obama soltó la carcajada cuando un periodista del New York Times le preguntó si era socialista. Respondió que no y que el gobierno de Bush también le entregó miles de millones de dólares a las compañías. “Son medidas extraordinarias porque los reglamentos son muy débiles y las aventuras económicas y financieras ocasionaron una crisis”, dijo.
Los verdaderos socialistas están de acuerdo. Nuestra buena amiga Sherry Wolf, de la Organización Socialista Internacional, recuerda que socialismo es un sistema donde los que producen la riqueza, los trabajadores, deben controlarla y ser sus dueños. “Obama sólo está salvando el capitalismo rescatando bancos, hipotecas y compañías de seguros, mientras los trabajadores están en la calle por falta de dinero y desempleo. Obama está rescatando al capitalismo de sus propios excesos”.
Otros socialistas coinciden. El líder Billy Wharton del Partido Socialista considera a Obama como un político neoliberal comprometido con la economía de mercado y las ganancias para los ricos, y lo critica por impedir que quienes quieren un sistema universal de salud dieran su testimonio en el senado.
El partido de los Socialistas Democráticos de América trabaja con los Demócratas pero los llama “el segundo partido más capitalista” de Estados Unidos. Su líder Frank Llewellyn, dice que Obama no hace nada para “defender a la gente del poder devastador del capitalismo”, lo cual debía ser el papel del gobierno. Rechaza que Obama sea socialista, porque para ellos socialismo sería un seguro gratuito nacional de salud, no la propuesta de Obama de seguros pagados a las compañías actuales.
El Partido Socialista dice que el socialismo sería un sistema sin desempleo, con salarios mínimos de 15 dólares por hora (en vez de los $6.65 actuales), seis semanas pagadas de vacaciones por año y jornadas de 30 horas de trabajo por semana. Para la Organización Socialista Internacional el socialismo comenzaría por cancelar inmediatamente los embargos de casas y permitir que quienes no tienen casa ocuparan las viviendas y edificios desocupados.
Carlos Marx definió el socialismo como un sistema donde los obreros toman el poder y reemplazan el sistema político, económico y social de los ricos por uno de los trabajadores. En palabras simples, en vez de darle miles de millones de dólares a los ricos, ese dinero se le devolvería a los trabajadores que lo generaron con servicios sociales gratuitos como salud y educación.
Sherry Wolf sostiene que “Quien dirige Estados Unidos no está a favor de los intereses de la clase que produce la riqueza. Un presidente no puede traer el socialismo para la gente; la gente debe luchar por él y ganarlo”. Y Sherry remata que el señor que vive en la Casa Blanca menos puede porque “No hemos visto al Camarada Obama en ninguna de nuestras reuniones”.
mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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