En Morelos, la guerra al árbol y el despojo del agua. Antes y ahora II y última

A continuación presento extractos de dos conferencias ofrecidas por Domingo Díez. La primera (Díez, Domingo. Observaciones críticas sobre el regadío del Estado de Morelos. Conferencia sustentada en el salón de actos de la Escuela Nacional de Ingenieros. Edición de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México/Antigua Imprenta de Murguía, 1919, México) en octubre de 1918, y la segunda (Díez, D. Observaciones críticas sobre el regadío del Estado de Morelos. Conferencia sustentada en el salón de actos de la Escuela Nacional de Ingenieros. Edición de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México/Antigua Imprenta de Murguía, 1919, México), el 14 de mayo de 1919. Es decir, a poco más de un mes del asesinato de Emiliano Zapata. La información y datos que ofrece Díez son del período anterior a la Revolución. Quien desee tener una visión más amplia sobre los temas tratados, los dos textos se encuentran en la biblioteca del Centro INAH Morelos. Van los textos de Domingo Díez.
 
La guerra al árbol
“… la guerra al árbol, inicua persecución a esos seres vegetales que no sólo recrean nuestra vista, sino son importantísimos factores para la salud, ese furor por hacerse ricos sin pensar siquiera en los intereses de la comunidad (…) tiene en Morelos un elocuente ejemplo (…) los miserables pueblos veían irse, uno a uno, los milenarios árboles de sus bosques y con ellos sus últimas comodidades de vida (…) esta entidad hacía la liquidación y cumplía fielmente su humillante cometido: ser un servil y bajo lacayo de alguna alta personalidad que vieron como honrado y lícito negocio ser ellos mismos los representantes del gobierno y los favorecidos contratistas.
La zona forestal fue muy importante en Morelos; grandes selvas hubo en su parte norte, las que sirvieron para albergar a numerosos pueblos coloniales, los que en paz vivieron y conservaron aquellos magníficos bosques que a su vez servían para la regularización de la lluvia y de los manantiales (Díez, 1919: 9).
“… en los últimos años (existe) una tendencia marcada en disminuir el volumen por el desecamiento de estos [ríos y manantiales] y por la inmoderada en escandalosa tala de los bosques morelenses constituyendo un verdadero peligro para la agricultura de aquellas regiones. Desgraciadamente no se escuchó una formal protesta de los poderosos; sino de la callada y humilde suplica del morador de los bosques, rechazada por supuesto”. (Díez, 1918: 7-8).
“Explotación forestal hecha al amparo de escandalosas concesiones que han perjudicado notablemente y que han sido uno de los factores primordiales del descontento y causa de muchos de los trastornos que nos agobian”. Domingo Díez puso como ejemplos de explotación forestal los caminos y vías tendidos de Parres a Otlayuac (no he podido localizar en el mapa esta localidad) y de Fierro del Toro al centro del monte (Díez, 1918).
 
La disputa por el agua
La importancia del problema de las aguas es grandísimo; en Morelos adquiere las proporciones de una verdadera e imperiosa necesidad, ya que el dominio de ellas y de las tierras por una sola clase social, ha traído una de las más enérgicas y sangrientas manifestaciones de la conmoción social por la que atravesamos.
Las tierras y el agua serán, a no dudar, en su humanitaria repartición, las que formarán la base de la prosperidad de aquellas tierras azotadas por la más espantosa revolución social que en los últimos tiempos ha habido. (Díez, 1919: 25).
Los pueblos disfrutaban del agua para cuya utilización habían hecho primitivas, pero eficaces obras de riego y abastecimiento de las poblaciones. Los terrenos pasaron a poder de las haciendas, éstas intensificaron su cultivo y los grandes terratenientes se apoderaron del dominio de las aguas. (Díez, 1918: 61).
Pocos o ningunos estudios fueron hechos; casi todos los levantamientos topográficos y datos hidrológicos se proporcionaron por los interesados sin el hacer el gobierno las debidas rectificaciones; ocasionando por consiguiente, gravísimos trastornos y la perdida de cuantiosos intereses. (Díez, 1919: 26).
Las inspecciones oficiales nunca fueron efectivas; los encargados de ellas, o no se daban cuenta, o si ponían en conocimiento a sus superiores todos estos hechos no fueron oídos, y año tras años las presas eran aumentadas en su altura, los canales variados, la distribución de las aguas más y más difícil y la lucha más desigual entre el pueblo y la hacienda (Ibíd.: 27-28). Factor de importancia, consecuencia inmediata del dominio de las tierras y de las aguas, es la absoluta desigualdad de clases”. (Díez, 1918: 63).
 
Revolución
“La situación se ha complicado en aquel desgraciado Estado de la Federación; pocos meses han pasado desde que presentamos nuestro primer estudio [octubre de 1918] y nuevos y lamentables acontecimientos se han venido sucediendo, los que han traído como inmediata y lógica consecuencia, además del creciente descontento, la rápida incrementación (sic) del territorio de las haciendas y la creación de nuevos hacendados, cuales son los negociantes políticos, que sin escrúpulos de ninguna especie, disponen de la suerte del Estado; más de una decena de haciendas están en practico y absoluto poder de una sola persona”. (Díez, 1919: 31).

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