Loma de Mejía, Cuautla y Waterloo
Martes, 08 de Abril de 2008 01:00
Escrito por Adrián Rojas Muñoz
El proyecto de relleno sanitario en Loma de Mejía y la solicitud de un préstamo por 170 millones de pesos para construir cuatro obras viales en Cuautla, han puesto en el centro de la opinión pública local a los principales bastiones electorales de Acción Nacional, y con ello en riesgo su cosecha de votos de cara a los comicios estatales y federales de 2009.
Cualquiera con tres dedos de frente concluye en que los esfuerzos panistas, tanto en la capital como en La Heroica e histórica, no están, por mucho, disociados de propósitos electoreros, con lo que se entiende que las obras sean apoyadas y promovidas desde el comité estatal que encabeza Germán Castañón Galaviz, y el Congreso local donde la bancada azul está encabezada por Oscar Sergio Hernández Benítez.
En las filas del blanquiazul hay conciencia de que el tema del relleno es prioritario para recuperar la confianza ciudadana y lograr un nuevo triunfo electoral en 2009. Si bien en los comicios de 2006 el PAN ganó la capital con 71 mil votos, muy por encima de su más cercano perseguidor, la Coalición PRD-PT-Convergencia que consiguió casi 45 mil sufragios, lo cierto es que la imagen azul quedó muy lastimada desde la crisis de la basura y no se ha recuperado mucho con la dupla Jesús Giles-Roque González (uno alcalde formal y el otro síndico) que ha ido de error en error.
Al menos en el cuartel estatal panista ni en palacio de gobierno hay confianza plena en que el PAN tenga seguro un triunfo en la alcaldía capitalina en 2009, y por ello desde ambos sitios hay presiones para que el mandamás del municipio haga labor a favor del instituto político concretando la construcción del relleno sanitario y con ello la operación del sistema de recolección, confinamiento y tratamiento de los desechos sólidos de la ciudad.
El problema es que pasa el tiempo y el retraso en el relleno, junto con la insistencia de que se lleve a cabo, han desgastado la imagen del presidente municipal formal de la capital, de tal manera que se escuchan por aquí y allá comentarios como el que el fin de semana hizo el ayudante de San Antón: Giles “está fuera de control por su negocio”.
Es cierto que Cristóbal Martínez Robles puede carecer de calidad moral para cuestionar al edil, pues hace meses fue acusado de intentar chantajearlo con dinero para dar la aprobación de su ejido para la obra, pero no es el único que ya ve sospechosa la postura del gobierno municipal, lo que abona al descrédito de su partido en el municipio y con ello a la pérdida de votos.
En Cuautla las cosas no le pintan mejor al PAN. Sergio Valdespín Pérez ha tenido que ser apoyado con toda la fuerza de su partido en el Congreso para cabildear la autorización para que contrate un préstamo por 170 millones de pesos para cuatro obras viales. Ayer compareció ante la Comisión de Hacienda y todo parece indicar que a final de cuentas –con un “mayoriteo” de los azules y sus aliados de Convergencia, PNA y PVEM– le será aprobada una cantidad menor y para realizar quizá sólo una obra.
Lo malo es que en el ínter, Valdespín ha sido acusado de manejos irregulares del dinero de las arcas cuautlenses, primero por un desorden administrativo que ha hecho crecer el gasto corriente y las deudas de la administración, luego por la supuesta contratación de créditos sin autorización del cabildo, y finalmente por la sospechosa compra de terrenos para la nueva sede de la alcaldía, que fue denunciada originalmente como un préstamo indebido de 25 millones de pesos a una empresa particular.
El caso es que con alcaldes que llevan meses dando palos de ciego, al PAN se le complica el panorama en las dos principales ciudades de la entidad y podría encontrar serios obstáculos para salvar la aduana electoral de 2009.
En las filas panistas condenan cualquier voz que alerte sobre una derrota, pero hay que recordar que en Cuautla ganar no es su costumbre y que si bien obtuvo la gubernatura en 2006, aquí la contienda presidencial fue para López Obrador.
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