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Historia y geografía se han conjugado para producir en Haití a una nación tan pobre PDF Imprimir E-mail
Escrito por BBC Mundo   
Domingo, 07 de Febrero de 2010 00:00
PUERTO PRÍNCIPE. Cuando el terremoto sacudió a Haití hace una semana, muchos pensaron que la naturaleza le estaba jugando una mala pasada a un país que ya acumulaba una larga lista de infortunios.
Pero detrás de los efectos devastadores de este y otros fenómenos naturales, la historia y la geografía se han conjugado para producir en Haití a un país tan pobre, con una infraestructura casi inexistente y un estado tan colapsado que el impacto de cualquier desastre natural se multiplica por muchos factores.
Haití, que comparte la isla Hispaniola con República Dominicana, fue el primer país independiente de América Latina, tuvo la primera revolución exitosa de esclavos, pero hoy en día es también la nación más pobre del hemisferio occidental y la de mayor deterioro ambiental.
Y esos récords comenzaron desde su historia colonial. Haití fue la principal colonia francesa en el siglo XVIII, que en 1780 exportaba el 60 por ciento del café y el 40 por ciento del azúcar que se consumía en Europa, pero la explotación intensiva de los esclavos –el promedio de vida de un esclavo era de 21 años– creó las condiciones para una violenta revolución en 1804.

La guerra de independencia

“La revolución trajo independencia para los haitianos, pero también dejó una economía desolada, con una producción y una infraestructura completamente destruidas”, dijo a BBC Mundo el historiador dominicano Franklin Franco.
“Pero además la independencia a Haití le costó el desprecio y el bloqueo de todas las naciones del mundo, por el hecho de que se liberó a los esclavos y esto fue considerado como un mal ejemplo”, destaca Franco.
Para salir del aislamiento económico internacional Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización por valor de 150 millones de francos, cuando en esa época su presupuesto alcanzaba a unos 2 millones de francos.
Eso equivaldría a 21.700 millones de dólares actuales o a 44 presupuestos totales del Haití de hoy en día, según señala el escritor uruguayo Eduardo Galeano en un artículo que escribió con motivo del 200 aniversario de la independencia haitiana en 2004.
Lo peor fue que esa indemnización apenas fue redimida en 1938, y para entonces el país estaba atrapado en una espiral de deuda, producto de los préstamos onerosos en los que tuvo que incurrir para cumplir con ese y otros compromisos.

Más deforestación, más pobreza

Otro de los récords de Haití es su nivel de deforestación, que alcanza al 98 por ciento del territorio y constituye uno de los factores que magnifica el impacto de desastres naturales como huracanes, deslaves e inundaciones.
La deforestación empezó con la explotación intensiva de los recursos durante la colonia, pero fue agravada por otros factores históricos posteriores a la revolución.
“En Haití se implementó una especie de minifundismo, que comenzó con una enorme distribución de tierras, el primer intento de reforma agraria experimentado en América Latina. Pero esta distribución en pequeñísimas parcelas resultó, en el marco de lo que es la economía capitalista, contraproducente para el desarrollo económico”, dice Franco.
Como desde los tiempos de la colonia Haití ha estado más densamente poblado que República Dominicana y sus suelos son menos productivos, la tierra ha sido más intensamente explotada.
La geografía, además, no le favorece. “Las tierras productivas son mucho más reducidas en Haití, que tiene un territorio más agreste y montañoso. En República Dominica es todo lo contrario, tiene valles importantísimos con una fertilidad increíble”, señaló a BBC Mundo el historiador dominicano Franklin Franco.
Además, la dirección de los vientos hace que llueva más en la parte dominicana y la mayor parte de los ríos también corren hacia el lado oriental de la isla.
No obstante, Stephen Keppel, experto en Haití del Economist Intelligence Unit, destaca que más allá de la historia y de los factores geográficos, la pobreza y las constantes dificultades económicas ha llevado a la gente a utilizar leña como principal fuente de combustible. “Eso ha acelerado la deforestación del país”, dice Keppel.

El legado de la dictadura

Los regímenes opresores que ha sufrido Haití, en particular la dictadura de Francois Duvalier y posteriormente de su hijo Jean Claude, que se extendió desde 1957 hasta 1986, también figuran de forma prominente entre los factores que han sellado el destino de Haití.
El régimen de Duvalier constituyó una de las dictaduras más sangrientas de la región, pero además su política económica tuvo efectos desastrosos para el país.
“La dictadura haitiana sobrevivió mediante el terror y no invirtió en el desarrollo del país, mientras que en República Dominicana la dictadura fue también brutal, pero hasta cierto punto modernizó el país”, destaca Stephen Keppel, del Economist Intelligence Unit. Keppel agrega que para los Duvalier, mantener a la gente atrasada y sin acceso a educación era una manera de tener mayor control sobre la población.
Para el historiador dominicano Franklin Franco estas diferencias se explican por el hecho de que “mientras Duvalier invertía en irse a Europa y sacar los recursos del país y depositarlos en bancos extranjeros, Trujillo robó, pero lo que robó lo invirtió mayormente en el país”.
“Trujillo también tenía un espíritu más burgués y quería convertirse en el principal empresario del país, e invirtió en la infraestructura, en carreteras, en puentes. Eso a la larga favoreció el escaso desarrollo que tiene República Dominicana comparado con Haití”, agrega Franco.

Constante inestabilidad, poca ayuda

Stephen Keppel, del Economist Intelligence Unit, señala, no obstante, que para explicar la situación de pobreza actual hay que mirar mucho más de cerca la historia reciente. Los constantes períodos de inestabilidad política que ha vivido Haití le han dado el golpe de gracia a los pocos sectores económicos que tenía el país con cierto potencial.
Keppel cita el caso del turismo, bastante desarrollado en los años sesenta, y ciertos sectores industriales que sufrieron su “zarpazo final con el embargo que impuso Estados Unidos tras el derrocamiento de Aristide a principios de los 90”. Además, Keppel destaca que la comunidad internacional ha hecho constantes promesas que no se han cumplido.
“Cuando Haití ha tenido la oportunidad de recuperarse, la ayuda internacional ha sido insuficiente para ayudar al país a lograr una transición efectiva”, señala Keppel. Y agrega que “lo que Haití necesita es un Plan Marshall, un plan de desarrollo a largo plazo. Ojalá que eso suceda después de este terremoto. Menos que eso implicará que el país no se recobrará”.
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