CUERNAVACA. “La política de Estado en México respecto al desarrollo tecnológico y a la ciencia ha sido un fracaso”, aseguró el doctor Ángel Romo Uribe, investigador y fundador del laboratorio de Nanopolímeros y Coloides del Instituto de Ciencias Físicas (ICF) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Campus Morelos.
El investigador señala que “la política de Estado” en este tema “no queda clara, cada sexenio cambia al gusto de quien está en la oficina” correspondiente. “Debemos definir qué queremos que México sea en 10 ó 20 años, porque sí se puede”, pero es necesario “que aquellos que definen esto, que son los políticos, lo hagan, pero no definen nada, sólo dan migajas aquí y allá a la comunidad científica, para decir que apoyan la ciencia, pero en realidad no apoyan”. Romo Uribe agrega que “quisiera que algún día hubiera política de Estado en este país”, y complementa “¿qué quiere el gobierno federal que este país sea en 20 años? “Hace 20 años, Corea definió que querían ser los mejores del mundo en electrónica y en el ámbito automotriz y hoy lo son. Japón después de la Segunda Guerra Mundial decidió que iban a salir adelante y son la segunda economía del mundo, tras ser atacado con dos bombas nucleares. Otro ejemplo es Alemania, que actualmente es la tercera economía y que también fue devastada. Pero hay un gran detalle que lo explica: estos países tienen política de Estado”. Agrega que “vengo de la industria de desarrollo de tecnología en estados Unidos. Hace cuatro años fundé este laboratorio, regresé a México. Creo en esta investigación. Pero me quedan grandes incógnitas. ¿Cómo es posible que México sea un país que tiene costas por ambos lados y no tiene centros de investigación del mar, ni de los productos del mar en cada estado en la costa?”. Y continúa, “¿cómo es posible que tengamos 100 años de explotar petróleo (desde Porfirio Díaz) y que no tengamos institutos del plástico en cada estado? México es rico, riquísimo –enfatiza– en minerales y ¿dónde están los centros de investigación en metalurgia? En este tema llevamos cientos de años, explotando minerales en México, desde la Conquista, y no somos los mejores del mundo en hacer aceros, por ejemplo. Es penoso, vergonzoso, que la naturaleza nos haya dado esta riqueza y que no hayamos sabido qué hacer con ella”. Lamenta que “México tiene estas tres fuentes primordiales de materia prima que la naturaleza nos dio y no hacemos nada al respecto, todo lo contrario, lo desperdiciamos”. En el tema de la comunicación del científico con la sociedad, el doctor expresa que “debemos tener claridad en lo que decimos, que sea entendible para la gente, porque este trabajo se paga con sus impuestos”. Es categórico al señalar que “hay que responderle a esta sociedad. Los científicos no debemos subirnos a la nube, es importante comunicar, y me parece que en ese sentido, los científicos hemos fallado en comunicar”, concluye.
Plástico biodegradable
Respecto al desarrollo de nuevos proyectos, el investigador del ICF de la UNAM comenta que actualmente se trabaja en la investigación de nuevos materiales que sirvan como materia prima para la elaboración de plásticos, tales como “el maíz, soya, papa, caña de azúcar y algas”. Pero además, agrega, “se trabaja con bacterias; pues se sabe que hay ciertas bacterias que por sí solas producen plástico, que además es biodegradable y biocompatible”. En este mismo sentido, el investigador acota: “se han identificado ciertas bacterias que producen plástico, lo importante es saber las propiedades de este material y para qué sirve, ya que cada plástico posee características propias y diferentes, como los polipropropilenos, el PVC, el PET o el nylon. Cada material tiene una función de acuerdo a sus propiedades físicas, y precisamente nosotros investigamos estas propiedades y definimos el uso adecuado de esos materiales”. A pregunta expresa sobre el término “biocompatible”, el doctor Romo Uribe explica amablemente: “existen bacterias dentro de nuestro cuerpo que producen plástico y que de manera natural se absorbe. Esto apunta directamente a aplicaciones médicas; pues nuestro cuerpo no rechaza el material. Se abre así un campo nuevo dentro del área biomédica, el cual puede tener un impacto muy fuerte”. Sobre algún posible riesgo en la producción de este material, revela que “no existe ninguno, son sistemas amigables, esos materiales no son causa de preocupación; no es como la energía nuclear que a pesar del gran beneficio, implica un gran riesgo. La bacteria ya está ahí pero queremos que produzca más”. Asimismo comenta, “los materiales biocompatibles son una respuesta, ya lo aplican empresas muy importantes, es un campo muy rentable, pero además tiene un beneficio social enorme”.
Sustentabilidad
El fundador del Laboratorio de Nanopolímeros y Coloides del ICF asegura que “el ser humano tiene tres grandes problemas, energía, agua y contaminación. Si resolvemos esos problemas garantizamos la supervivencia del ser humano”. Por ello destaca que parte del trabajo de su grupo de investigación apunta a áreas primordiales, que tienen que ver con sustentabilidad y materiales, temas de reciclado. Revela que “en primera instancia, nuestro proyecto de desarrollar nuevos plásticos es que éstos cumplan las mismas funciones de los que ya existen, pero que las fuentes de esta materia prima provengan de una fuente renovable, sustentable y con el extra de que pueda ser biodegradable. Siendo biodegradable y de fuentes sustentables, los seres humanos garantizamos nuestra supervivencia”. “Estos requisitos están enfocados a resolver el problema crítico y ya bastante cercano que tenemos los seres humanos de que la materia prima de los plásticos, el petróleo, se va a acabar”. Más a detalle sobre el desarrollo de estos nuevos materiales, el investigador señala que “los plásticos tradicionales son altamente contaminantes, porque no se degradan más que en decenas o centenas de años”, y comenta a modo de broma, “para entonces la cuestión es saber si los seres humanos seguiremos en este planeta”. Y agrega que a diferencia de los materiales tradicionales, este plástico “tarda en biodegradarse de dos meses a dos años”. Comenta de manera enfática que “podemos generar un medio adecuado de tal manera que estos plásticos al degradarse además sirvan como abono, no sólo es degradarlos, sino que además le regresan a la naturaleza lo que ésta les dio. Así entonces se tiene un beneficio doble, pues los microorganismos que ya existen en el suelo lo consumen y termina como fertilizante”. Romo Uribe revela un dato impactante: “con el plástico que hemos producido en los últimos 60 ó 70 años ya contaminamos el mundo. En Europa, Canadá y EU se está desarrollando una cultura de reciclado. El reciclaje es importante, el plástico que hemos producido no se va a ir, aquí se va a quedar”. Destaca que “los plásticos están en todos los aspectos de nuestra vida, vestido, calzado, muebles, artículos de hogar, automotriz, aeronáutica, electrónica, de hecho los plásticos han permitido la miniaturización de la electrónica”.
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